Entradas

PROBLEMAS CON EL ORGASMO

En el trastorno orgásmico tenemos ausencia de orgasmo o reducción muy acentuada en su intensidad. Dicho de otra manera, nunca haber sentido un orgasmo, o tener orgasmos muy débiles o menos intensos.

Viene aquí muy bien una aclaracion. Ante una consulta por una dificultad o problema es importante que podamos saber si lo que viene a resolverse ha estado en la vida de esta mujer desde el comienzo de su vida sexual o no, (puede aparecer luego de un periodo de actividad placentera) y si ocurre siempre o a veces. O también podríamos preguntarnos si ocurre con todas las parejas o en todas las situaciones o solo en algunas en particular. Estos datos sirven de mucho para entender lo que ocurre y poder plantear estrategias de tratamiento.

Les cuento aquí como cuatro mujeres plantearon esto en el consultorio:

– tuve relaciones con un novio durante 3 años, después me case. Llevo 14 años de casada y nunca tuve un orgasmo. Nunca me masturbé. Siempre pensé que el hombre con el que estoy algún día iba a hacer algo que me hiciera llegar, pero ya perdí las esperanzas.  

– con mi marido tenia orgasmos casi siempre, nos conocíamos mucho y el sabia que hacer. Me separe hace 2 años y estuve con tres hombres desde ese momento y nunca pude aunque cuando me toco yo sola si puedo.  

– con mi pareja desde que nació la nena, hace 9 años, no siento nada, casi siempre lo evito, pero cuando se pone cargoso y lo dejo no siento nada. Pero me veo con una persona cada tanto, nos cuesta mucho encontrarnos, chateamos todo el tiempo, pero las veces que lo vi tuve unos orgasmos increíbles.  

– quiero poder sentir con los hombres lo que siento cuando estoy sola. Yo me toco y tengo orgasmos, pero cuando tengo sexo por mas que el aguanta y aguanta no puedo tener orgasmo y me pregunta que me pasa y yo no se que decirle.-

 

La respuesta sexual femenina se inicia con la excitación. Antes de iniciarse, la vagina esta plegada, seca, en estado de reposo diríamos, y es la respuesta sexual lo que la transforma en una cavidad distendida (se expande y ahueca) y lubricada, preparándola para la penetración. En el caso del varón la respuesta efectiva fisiológica que lo prepara para el acto sexual es la erección, y a diferencia de la mujer, esta es externa y visible.

En cambio la reacción especifica de la mujer es interna y ella puede percibir la congestión pelviana, puede sentirse ¨humeda¨ y estimulada pero probablemente no percibirá todos los cambios fisiológicos y anatómicos que ocurren en su cuerpo.  En ella se da una hinchazón general de los genitales internos, externos y del área pélvica.

Entonces en circunstancias adecuadas, si la mujer no sufre inhibiciones y no hay interferencias en la esfera sexual y con una estimulación adecuada para esa mujer, se habrá creado una plataforma orgásmica y luego de un tiempo que difiere enormemente de una mujer a otra se producirá un orgasmo.

Sin embargo muchas pacientes alcanzan niveles de excitación altos o elevados e ingresan a una fase de meseta donde pueden incluso sentir altos niveles de tensión sexual pero encuentran dificultades para alcanzar el orgasmo.

Lo vemos mucho en la experiencia clínica y muchos autores coinciden tambien en que si bien la libido de hombres y mujeres se halla sometida a muchos factores, la respuesta y el orgasmo femenino es más vulnerable frente a las inhibiciones y mas susceptible ante condicionantes culturales y psicológicos.

Para hombres y mujeres, la estimulación es siempre clave para lograr el orgasmo dentro de la relación sexual, pero en los hombres el orgasmo viene casi siempre acompañado de la eyaculación y eso les permite tener una marca objetiva de la experiencia.

En cambio a algunas mujeres puede resultarles difícil definir si han tenido un orgasmo o no. El mismo puede ser provocado por la estimulación de una variedad de sitios genitales y no genitales. Y hasta el momento no hay explicaciones definitivas acerca de que desencadena un orgasmo, aunque se han estudiado imágenes del cerebro, factores psicosociales como edad, educación, clase social, religión, cuestiones vinculares y de personalidad entre otras.

Si de definición se trata podemos decir que la misma puede variar tanto como mujeres en el mundo e incluso en una misma mujer a lo largo del tiempo. Todas incluyen una dimensión de placer, contracciones rítmicas, sensaciones genitales y no genitales estados alterados de conciencia y sensaciones de placer y bienestar.

En un articulo publicado en el 2013, se define el trastorno del orgasmo femenino como una dificultad para alcanzar el orgasmo, una intensidad substancialmente menor del mismo o ambas cosas.

Y como orgasmo se comprende sensaciones de placer transitorias con picos de intensidad variable que crean estados alterados de conciencia, generalmente acompañado por contracciones rítmicas involuntarias de la músculos estriados pélvicos circunvaginales, y otras estructuras de la pelvis, que resuelve la vasocongestion inducida por la situación sexual (a veces solo parcialmente), usualmente con una inducción de bienestar y alegría.

Y aclara que prestemos especial atención a términos como: “variable” “generalmente” “a menudo” “a veces” “parcialmente”. Destacando así que el termino que se esta definiendo es muy variable, que hay poco acuerdo, y que las visiones tradicionales de otras épocas han demostrado ser marginalmente útiles para evaluar y tratar las dificultades de la sexualidad femenina.

Así los profesionales aceptan cada vez mas que la visión tradicional de la progresión gradual y lineal a través de etapas de deseo, excitación, orgasmo y resolución, probablemente simplifique demasiado una experiencia que depende de muchas variables y posibles resultados, especialmente en la sexualidad femenina.

La anorgasmia como todas las otras disfunciones, puede estar determinada por factores biológicos, psicológicos, vulnerabilidad individual, autoestima, factores vinculares o interpersonales (como la presión de la pareja o la ansiedad de rendimiento, diferentes niveles de deseo, violencia) y factores socioculturales, religiosos y de educación.

A veces fingir los orgasmos es un opción en la que reparan muchas mujeres para evitar y evitarse el cuestionarse por su ausencia ya que reduce mucho la ansiedad de desempeño. Pero muchas veces hemos visto que esto solo ha llevado al sostenimiento de los problemas por más tiempo.

Si bien en comparación con los hombres, las mujeres son menos propensas a definir el éxito de un encuentro por la ocurrencia del orgasmo, esa experiencia se vuelve importante cuando la mujer experimenta estados de ansiedad y gran expectativa por experimentarlo, esto es tanto como la ansiedad de desempeño que siente un hombre con disfunción eréctil ocasional. La mujer enfocada en la ocurrencia del orgasmo tiende a caer en un círculo vicioso gobernado por la búsqueda exitista de ese momento y pierde de vista los estímulos, el camino, y las señales; los pequeños placeres previos que sumados generan un encuentro rico en sensaciones, de la otra manera se queda en una posición que es contraproducente y puede conducir mas a la inhibición y la evitación sexual.

Cuando la búsqueda del orgasmo no despierta este tipo de procesos y emociones, las mujeres viven encuentros en los cuales disfrutan de la excitación, la intimidad compartida, el sentir con el otro, los mimos, los besos, las caricias y las miradas, ella puede así mantenerse excitada y disfrutando del encuentro, del acercamiento y la intimidad y no sienten ninguna insatisfacción o dicho de otra manera, sienten que nada ha faltado en ese encuentro. Se sentirá plena y feliz, la atención estaba en el disfrute del proceso y el encuentro mismo.

 

Lic. VIVIANA CARUSO

DOLOR DURANTE EL SEXO

Porque me duele cuando tengo relaciones

Una paciente dice: “no me siento bien porque me duele cuando tengo relaciones”. Esto es más frecuente de lo que se cree.

El trastorno de dolor genito – pélvico/penetración aparece como dificultades en la penetración durante las relaciones sexuales o como dolor vaginal, vulvovaginal o pélvico. También puede aparecer como ansiedad de sentir ese dolor antes, durante o como resultado de la penetración. Y/o tensión o contracción de los músculos del suelo pélvico durante el intento de penetración vaginal. O sea, dolor vaginal o vulvar durante la penetración, o miedo y ansiedad de que duela mucho y no poder conseguirlo o ponerse tan tensa que los músculos se contraen tanto que la entrada de la vagina se cierra y la penetración se dificulta o se hace imposible.

Todos estos miedos y dolores también pueden aparecer en situaciones no sexuales, por ejemplo en un control medico ginecológico o al momento de la inserción de un tampón en la vagina. Esta dificultad se torna de gran gravedad para parejas que quieren concebir un hijo y saber porque me duele cuando tengo relaciones tiene un valor mucho más significante.

Cuando se descartaron causas medicas y orgánicas y el diagnostico determina que las causas son psicológicas el tratamiento será una psicoterapia individual o de pareja, se realizarán abordajes cognitivo conductuales para trabajar las percepciones de situaciones eróticas y las vivencias de dolor o posible dolor y las ansiedades que esto despierta, si es necesario se indicarán terapias corporales con movimientos y ejercicios, actividades para el alivio del estrés y cambios en el estilo de vida, técnicas de relajación y masajes. Pueden indicarse ejercicios de Kegel (para fortalecer músculos de la pelvis). Tratamos de poner el énfasis siempre en educación e información adecuada junto a una terapia para saber porque me duele cuando tengo relaciones.

A veces podemos ver uno o varios factores predisponentes que hacen a una persona más vulnerable a una disfunción. Luego aquello que lleva a la precipitación o aparición del síntoma y que situaciones o circunstancias lo hacen mantenerse y persistir.

Insito con que, miedos, temores, inhibiciones, culpa, experiencias extrañas o dolorosas, disconformidad con nuestro cuerpo o una parte de el, vergüenza, desconocimiento, todas contribuyen al deterioro de la vida sexual por que casi siempre van acompañados de angustia, pena, sentimientos de perdida, tristeza, preocupación, desgano, y en poco o mucho tiempo, puede hacernos perder la confianza y deteriorar nuestra autoestima, en definitiva afectara significativamente nuestra calidad de vida.

No importa si tu nariz es un poco mas grande o tus piernas muy huesudas ni si tus pechos son demasiado grandes o demasiado chicos, siempre serán gigantes productores de placer, puedes jugar, divertirte, sentir, abrazar, acompañar, besar, lamer, explorar y gozar de hermosos espacios de intimidad contigo o con otros.

Recuerda que la salud sexual implica más que el buen funcionamiento del cuerpo y mantener un buen ritmo de deseo y orgasmos. La mejor salud sexual es aquella en la que ocurren encuentros ricos de respeto y confianza, apertura emocional y fluidez en la comunicación; y el compromiso de disfrutar y disfrutarse en todos los aspectos de la relación, reconociéndonos como seres con derecho a gozar y dándonos permiso para generar los momentos y espacios que nos lleven al placer.

 

Lic. VIVIANA CARUSO