factores sexualidad

FACTORES QUE INFLUYEN EN NUESTRA SEXUALIDAD

Hay coincidencia en la literatura médica acerca de lo fundamental de una buena salud física de los órganos sexuales, sistema neurológico, endocrino y vascular. Entonces, lo primero que vamos a evaluar son los factores físicos. Con la entrevista y el historial clínico a veces es suficiente para arribar a un diagnostico o descartar una causa orgánica, pero otras veces se necesita mas elementos, hacemos entonces la derivación al especialista correspondiente, sea medico clínico, ginecólogo, psiquiatra, etc.

Si tuviéramos que resumir los factores orgánicos que influyen en la sexualidad femenina podríamos enumerar: cirugías y daños posparto, deficiencias hormonales, problemas vasculares o de circulación, estados psicofisiologicos, cuadros clínicos dolorosos generales, problemas endocrinos, neurológicos, infecciones; estados de estrés agudo, depresión, y las causas naturales que vienen con el paso del tiempo, los cambios que pueden sobrevenir con la premenopausia o la postmenopausia, como el aumento del tiempo para la aparición de la lubricación vaginal, menor intensidad en las contracciones vaginales durante el orgasmo y disminución en la congestión de la vulva.

En este periodo la falta de estrógenos produce un adelgazamiento de las paredes de la vagina y mayor sequedad, que puede dar lugar a la dispareunia o penetración dolorosa. Las lista de drogas que afectan la sexualidad es larga y en ella se encuentran: alcohol, tranquilizantes, antidepresivos, antihistamínicos, antihipertensivos, antipsicóticos, entre muchos otros. No hay que olvidar que el alcohol, tabaco, y todo tipo de drogas ilegales que afecten la función del sistema nervioso central afectaran la respuesta sexual de una u otra forma.

 

Si de determinantes psicológicos se trata, la Dra. Helen Kaplan propone considerar aquellos fenómenos que se deben tanto a causas remotas como inmediatas, ya que sostiene que las disfunciones se deben a factores muy variados y que la intervención puede que tenga que hacerse en múltiples niveles.

Las causas próximas son estados, fenómenos o situaciones individuales o de la pareja relativamente recientes y que influyen directamente en la vida sexual. Tenemos que tener en cuenta todo tipo de ansiedades, mecanismos de defensa y exigencias que obturan un estado de relajación y disfrute sexual.

Ver si la paciente siente temor al fracaso, criticas, sentimientos de culpa, conductas o practicas poco estimulantes, comunicación deficitaria con la pareja en todos los aspectos o en el plano sexual o acerca de los sentimientos, deseos y necesidades. A veces las mujeres no pueden generar y entregarse libremente a un ambiente erótico donde estar relajadas y despreocupadas de todo, lo interno y lo externo.

El espacio, la comodidad, el tiempo, los niños, las mascotas, la temperatura, el estado emocional, los juegos, la estimulación adecuada, el poder permitirse recibir esa estimulación, la capacidad o ganas para explorar y experimentar, y ya mencionamos el conocimiento acerca de la sexualidad y la libertad para vivir el placer sin culpa. El temor al fracaso, al rechazo, o su opuesto, el no decepcionar al otro, esa búsqueda obsesiva por complacer al compañero. Practicas ineficientes o el desconocimiento del propio cuerpo que lleva a conductas sexuales inefectivas y a una pobre calidad de estimulación llevando muchas veces a sentimientos de frustración. Todo esto y algunas mas, como la dificultad para comunicarse y hablar de sexo se consideran causas recientes o próximas de una dificultad sexual.

Y entre las causas psicológicas remotas se hallan todas las vivencias infantiles, conflictos no resueltos, experiencias traumáticas, represiones y resistencias, sistemas educativos con preceptos negativos en lo que a sexualidad respecta.

Si tenemos que hablar de factores psicosociales quizás es más evidente su injerencia cuando estamos frente a casos de bajo deseo o interés sexual. Los estereotipos sociales, las expectativas de rol de género pueden ser de gran impacto para el sentir y pensar de una mujer.

Hay sociedades mas conservadoras y tradicionales donde la mujer se ve y debe mostrarse con menos interés o conexión con el sexo y pueden llegar a ser beneficiarias pero no iniciadoras con lo que se espera que aprendan a suprimir o negar sensaciones y sentimientos y se muestren sumisas frente a la figura del hombre. Todos estos estereotipos pueden influir negativamente sobre la excitación y libre disposición para el ejercicio del placer. Porque derivan en la vida adulta en sentimientos de culpa, vergüenza e inhibición.

Hay estudios que sugieren que la culpabilidad sexual es el mecanismo por el cual la religiosidad afecta el deseo sexual en las mujeres. Como les contaba hace un momento, de niñas recibimos los preceptos sexuales, tanto positivos como negativos, y construimos una escala donde aparecen pautas de que se puede y que no se puede hacer.

Cuando vamos escuchando la historia de una persona, escuchamos relatos donde instituciones educativas religiosas, madres, padres, abuelas o tías, amigos y maestros dejaron frases como: “eso asqueroso que hacen los hombres”, “las chicas lindas y buenas no piensan en eso”  o “una buena esposa sabe aguantar”, denotan como la sexualidad era y puede ser transmitida como algo que hay que sostener o soportar por el bien de la pareja o el vinculo, y que cuando se puede disfrutar genera culpa o vergüenza.

Y otras vivencias en las cuales las mujeres que disfrutan libremente de su sexualidad se sienten como exigidas a ser sexuales todo el tiempo. Como si esa libertad lograda se convirtiera ahora en una exigencia más de un presente ya bastante plagado de presiones y vértigo permanente.

Así como podemos ver la influencia de lo social, lo vincular es altamente influyente cuando de disfunciones se trata. Un sistema vincular disfuncional no debiera ir nunca a la cama sin antes resolverlo por que expresar las dificultades en términos sexuales puede resultar muy nocivo para ambos a largo plazo.

Cuando tu compañero ya no te atrae física, emocional o psicológicamente; cuando hay sentimientos negativos de enojo, ira, resentimiento, u hostilidad; cuando falta confianza o sobran decepciones, peleas cercanas o lejanas que han dejado un daño irreparable, empiezan a circular esos pensamientos y sentimientos no en nuestras palabras sino en los actos; dosis de  desaprobación, distancia, indiferencia, comentarios negativos e hirientes.

Y si bien podemos ver muchas parejas que son inmunes a la hora del sexo frente a todas estas cuestiones y pueden cerrar la puerta y disfrutar de su sexualidad, en la gran mayoría que conocí, la discordia marital se cobra lo que se le debe a costa de la sexualidad de la pareja y de la de sus participantes, llevando muchas veces a uno o a ambos a un circuito en el que la disfunción sexual es la voz que habla.

Por eso siempre es mas productivo recibir a la pareja, por que independientemente del motivo de consulta ambos salen beneficiados de ese espacio.

Las entrevistas aportan un caudal de información que barre con muchas dudas y confusiones. Considerando que la comunicación es determinante para la expresión de las necesidades y preferencias sexuales y se vuelve decisiva para la satisfacción, la interacción y un mayor grado de entendimiento.

 

Lic, VIVIANA CARUSO

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