PROBLEMAS CON EL ORGASMO

En el trastorno orgásmico tenemos ausencia de orgasmo o reducción muy acentuada en su intensidad. Dicho de otra manera, nunca haber sentido un orgasmo, o tener orgasmos muy débiles o menos intensos.

Viene aquí muy bien una aclaracion. Ante una consulta por una dificultad o problema es importante que podamos saber si lo que viene a resolverse ha estado en la vida de esta mujer desde el comienzo de su vida sexual o no, (puede aparecer luego de un periodo de actividad placentera) y si ocurre siempre o a veces. O también podríamos preguntarnos si ocurre con todas las parejas o en todas las situaciones o solo en algunas en particular. Estos datos sirven de mucho para entender lo que ocurre y poder plantear estrategias de tratamiento.

Les cuento aquí como cuatro mujeres plantearon esto en el consultorio:

– tuve relaciones con un novio durante 3 años, después me case. Llevo 14 años de casada y nunca tuve un orgasmo. Nunca me masturbé. Siempre pensé que el hombre con el que estoy algún día iba a hacer algo que me hiciera llegar, pero ya perdí las esperanzas.  

– con mi marido tenia orgasmos casi siempre, nos conocíamos mucho y el sabia que hacer. Me separe hace 2 años y estuve con tres hombres desde ese momento y nunca pude aunque cuando me toco yo sola si puedo.  

– con mi pareja desde que nació la nena, hace 9 años, no siento nada, casi siempre lo evito, pero cuando se pone cargoso y lo dejo no siento nada. Pero me veo con una persona cada tanto, nos cuesta mucho encontrarnos, chateamos todo el tiempo, pero las veces que lo vi tuve unos orgasmos increíbles.  

– quiero poder sentir con los hombres lo que siento cuando estoy sola. Yo me toco y tengo orgasmos, pero cuando tengo sexo por mas que el aguanta y aguanta no puedo tener orgasmo y me pregunta que me pasa y yo no se que decirle.-

 

La respuesta sexual femenina se inicia con la excitación. Antes de iniciarse, la vagina esta plegada, seca, en estado de reposo diríamos, y es la respuesta sexual lo que la transforma en una cavidad distendida (se expande y ahueca) y lubricada, preparándola para la penetración. En el caso del varón la respuesta efectiva fisiológica que lo prepara para el acto sexual es la erección, y a diferencia de la mujer, esta es externa y visible.

En cambio la reacción especifica de la mujer es interna y ella puede percibir la congestión pelviana, puede sentirse ¨humeda¨ y estimulada pero probablemente no percibirá todos los cambios fisiológicos y anatómicos que ocurren en su cuerpo.  En ella se da una hinchazón general de los genitales internos, externos y del área pélvica.

Entonces en circunstancias adecuadas, si la mujer no sufre inhibiciones y no hay interferencias en la esfera sexual y con una estimulación adecuada para esa mujer, se habrá creado una plataforma orgásmica y luego de un tiempo que difiere enormemente de una mujer a otra se producirá un orgasmo.

Sin embargo muchas pacientes alcanzan niveles de excitación altos o elevados e ingresan a una fase de meseta donde pueden incluso sentir altos niveles de tensión sexual pero encuentran dificultades para alcanzar el orgasmo.

Lo vemos mucho en la experiencia clínica y muchos autores coinciden tambien en que si bien la libido de hombres y mujeres se halla sometida a muchos factores, la respuesta y el orgasmo femenino es más vulnerable frente a las inhibiciones y mas susceptible ante condicionantes culturales y psicológicos.

Para hombres y mujeres, la estimulación es siempre clave para lograr el orgasmo dentro de la relación sexual, pero en los hombres el orgasmo viene casi siempre acompañado de la eyaculación y eso les permite tener una marca objetiva de la experiencia.

En cambio a algunas mujeres puede resultarles difícil definir si han tenido un orgasmo o no. El mismo puede ser provocado por la estimulación de una variedad de sitios genitales y no genitales. Y hasta el momento no hay explicaciones definitivas acerca de que desencadena un orgasmo, aunque se han estudiado imágenes del cerebro, factores psicosociales como edad, educación, clase social, religión, cuestiones vinculares y de personalidad entre otras.

Si de definición se trata podemos decir que la misma puede variar tanto como mujeres en el mundo e incluso en una misma mujer a lo largo del tiempo. Todas incluyen una dimensión de placer, contracciones rítmicas, sensaciones genitales y no genitales estados alterados de conciencia y sensaciones de placer y bienestar.

En un articulo publicado en el 2013, se define el trastorno del orgasmo femenino como una dificultad para alcanzar el orgasmo, una intensidad substancialmente menor del mismo o ambas cosas.

Y como orgasmo se comprende sensaciones de placer transitorias con picos de intensidad variable que crean estados alterados de conciencia, generalmente acompañado por contracciones rítmicas involuntarias de la músculos estriados pélvicos circunvaginales, y otras estructuras de la pelvis, que resuelve la vasocongestion inducida por la situación sexual (a veces solo parcialmente), usualmente con una inducción de bienestar y alegría.

Y aclara que prestemos especial atención a términos como: “variable” “generalmente” “a menudo” “a veces” “parcialmente”. Destacando así que el termino que se esta definiendo es muy variable, que hay poco acuerdo, y que las visiones tradicionales de otras épocas han demostrado ser marginalmente útiles para evaluar y tratar las dificultades de la sexualidad femenina.

Así los profesionales aceptan cada vez mas que la visión tradicional de la progresión gradual y lineal a través de etapas de deseo, excitación, orgasmo y resolución, probablemente simplifique demasiado una experiencia que depende de muchas variables y posibles resultados, especialmente en la sexualidad femenina.

La anorgasmia como todas las otras disfunciones, puede estar determinada por factores biológicos, psicológicos, vulnerabilidad individual, autoestima, factores vinculares o interpersonales (como la presión de la pareja o la ansiedad de rendimiento, diferentes niveles de deseo, violencia) y factores socioculturales, religiosos y de educación.

A veces fingir los orgasmos es un opción en la que reparan muchas mujeres para evitar y evitarse el cuestionarse por su ausencia ya que reduce mucho la ansiedad de desempeño. Pero muchas veces hemos visto que esto solo ha llevado al sostenimiento de los problemas por más tiempo.

Si bien en comparación con los hombres, las mujeres son menos propensas a definir el éxito de un encuentro por la ocurrencia del orgasmo, esa experiencia se vuelve importante cuando la mujer experimenta estados de ansiedad y gran expectativa por experimentarlo, esto es tanto como la ansiedad de desempeño que siente un hombre con disfunción eréctil ocasional. La mujer enfocada en la ocurrencia del orgasmo tiende a caer en un círculo vicioso gobernado por la búsqueda exitista de ese momento y pierde de vista los estímulos, el camino, y las señales; los pequeños placeres previos que sumados generan un encuentro rico en sensaciones, de la otra manera se queda en una posición que es contraproducente y puede conducir mas a la inhibición y la evitación sexual.

Cuando la búsqueda del orgasmo no despierta este tipo de procesos y emociones, las mujeres viven encuentros en los cuales disfrutan de la excitación, la intimidad compartida, el sentir con el otro, los mimos, los besos, las caricias y las miradas, ella puede así mantenerse excitada y disfrutando del encuentro, del acercamiento y la intimidad y no sienten ninguna insatisfacción o dicho de otra manera, sienten que nada ha faltado en ese encuentro. Se sentirá plena y feliz, la atención estaba en el disfrute del proceso y el encuentro mismo.

 

Lic. VIVIANA CARUSO

EL TRASTORNO DE INTERES O EXCITACIÓN SEXUAL

Es la falta del interés o ausencia de la excitación sexual, y aquí podemos ver reducido o ausente tanto el interés en la actividad sexual como las fantasías o pensamientos eróticos; la iniciativa para la actividad sexual y la receptividad a la pareja cuando esta intenta iniciarla; la excitación y placer sexual durante la actividad en casi todas las ocasiones y contextos; lo mismo ante invitaciones eróticas ya sean externas o internas; y las sensaciones genitales y no genitales durante el sexo.

Entre nosotras esto es no tengo ganas, no me imagino ni fantaseo con situaciones sexuales, no buscar al otro y si me buscan lo evito, no me excito con besos, caricias o cualquier actividad sexual y rechazo situaciones donde algo sexual se posibilite o insinué.

Esto suele ser de alto impacto emocional por que la mayoría de las veces son vivencias muy angustiantes, la falta de ganas, las estrategias de evitación de situaciones, o la participación en la actividad sexual por obligación o por temor de perder la pareja, generan en la mujer estados de preocupación y desazón que pueden influir en muchos niveles, en su autoestima, en su imagen y el como se siente con ella y por ende con los demás.

Descartadas o resueltas las causas médicas, la psicoterapia es una estrategia de tratamiento reconocido para la inhibición del deseo, que usualmente apunta a revisar y modificar pensamientos, emociones, creencias, comportamientos y problemas de vínculo que atentan contra el deseo.

Sobre todo pensamientos, creencias, y normas culturales y religiosas negativas atribuida al sexo, y la actividad sexual, que contribuyen a la pérdida o inhibición del deseo. Dentro de una relación estable podemos ver y trabajar la interacción de los miembros y en el caso de conflictos existentes ver si estos son la causa de la falta de deseo o viceversa,  evaluar los sentimientos dentro de la relación y el grado de intimidad emocional y el modo de interacción entre ambos. Uno de los ejercicios indicados en estos tratamientos es la focalización sensorial, que  veremos luego.

En cuando al dificultades de excitación y deseo las indicaciones serán diversas dependiendo de que situación tenemos presente. Si una mujer tiene poco deseo por su compañero pero elevado deseo hacia otro/s hombres trataremos la relación de pareja.

En cambio si la falta de ganas o excitación es con todos los partenaires y en todas las situaciones entonces enfocaremos mas un trabajo psicológico individual. Siempre tenemos en cuenta el mundo de las fantasías y el erotismo, y como vive esa persona la sexualidad a solas, su autoerotismo, y como venimos viendo desde cuando esto ocurre o no.

 

Lic. VIVIANA CARUSO

FACTORES QUE INFLUYEN EN NUESTRA SEXUALIDAD

Hay coincidencia en la literatura médica acerca de lo fundamental de una buena salud física de los órganos sexuales, sistema neurológico, endocrino y vascular. Entonces, lo primero que vamos a evaluar son los factores físicos. Con la entrevista y el historial clínico a veces es suficiente para arribar a un diagnostico o descartar una causa orgánica, pero otras veces se necesita mas elementos, hacemos entonces la derivación al especialista correspondiente, sea medico clínico, ginecólogo, psiquiatra, etc.

Si tuviéramos que resumir los factores orgánicos que influyen en la sexualidad femenina podríamos enumerar: cirugías y daños posparto, deficiencias hormonales, problemas vasculares o de circulación, estados psicofisiologicos, cuadros clínicos dolorosos generales, problemas endocrinos, neurológicos, infecciones; estados de estrés agudo, depresión, y las causas naturales que vienen con el paso del tiempo, los cambios que pueden sobrevenir con la premenopausia o la postmenopausia, como el aumento del tiempo para la aparición de la lubricación vaginal, menor intensidad en las contracciones vaginales durante el orgasmo y disminución en la congestión de la vulva.

En este periodo la falta de estrógenos produce un adelgazamiento de las paredes de la vagina y mayor sequedad, que puede dar lugar a la dispareunia o penetración dolorosa. Las lista de drogas que afectan la sexualidad es larga y en ella se encuentran: alcohol, tranquilizantes, antidepresivos, antihistamínicos, antihipertensivos, antipsicóticos, entre muchos otros. No hay que olvidar que el alcohol, tabaco, y todo tipo de drogas ilegales que afecten la función del sistema nervioso central afectaran la respuesta sexual de una u otra forma.

 

Si de determinantes psicológicos se trata, la Dra. Helen Kaplan propone considerar aquellos fenómenos que se deben tanto a causas remotas como inmediatas, ya que sostiene que las disfunciones se deben a factores muy variados y que la intervención puede que tenga que hacerse en múltiples niveles.

Las causas próximas son estados, fenómenos o situaciones individuales o de la pareja relativamente recientes y que influyen directamente en la vida sexual. Tenemos que tener en cuenta todo tipo de ansiedades, mecanismos de defensa y exigencias que obturan un estado de relajación y disfrute sexual.

Ver si la paciente siente temor al fracaso, criticas, sentimientos de culpa, conductas o practicas poco estimulantes, comunicación deficitaria con la pareja en todos los aspectos o en el plano sexual o acerca de los sentimientos, deseos y necesidades. A veces las mujeres no pueden generar y entregarse libremente a un ambiente erótico donde estar relajadas y despreocupadas de todo, lo interno y lo externo.

El espacio, la comodidad, el tiempo, los niños, las mascotas, la temperatura, el estado emocional, los juegos, la estimulación adecuada, el poder permitirse recibir esa estimulación, la capacidad o ganas para explorar y experimentar, y ya mencionamos el conocimiento acerca de la sexualidad y la libertad para vivir el placer sin culpa. El temor al fracaso, al rechazo, o su opuesto, el no decepcionar al otro, esa búsqueda obsesiva por complacer al compañero. Practicas ineficientes o el desconocimiento del propio cuerpo que lleva a conductas sexuales inefectivas y a una pobre calidad de estimulación llevando muchas veces a sentimientos de frustración. Todo esto y algunas mas, como la dificultad para comunicarse y hablar de sexo se consideran causas recientes o próximas de una dificultad sexual.

Y entre las causas psicológicas remotas se hallan todas las vivencias infantiles, conflictos no resueltos, experiencias traumáticas, represiones y resistencias, sistemas educativos con preceptos negativos en lo que a sexualidad respecta.

Si tenemos que hablar de factores psicosociales quizás es más evidente su injerencia cuando estamos frente a casos de bajo deseo o interés sexual. Los estereotipos sociales, las expectativas de rol de género pueden ser de gran impacto para el sentir y pensar de una mujer.

Hay sociedades mas conservadoras y tradicionales donde la mujer se ve y debe mostrarse con menos interés o conexión con el sexo y pueden llegar a ser beneficiarias pero no iniciadoras con lo que se espera que aprendan a suprimir o negar sensaciones y sentimientos y se muestren sumisas frente a la figura del hombre. Todos estos estereotipos pueden influir negativamente sobre la excitación y libre disposición para el ejercicio del placer. Porque derivan en la vida adulta en sentimientos de culpa, vergüenza e inhibición.

Hay estudios que sugieren que la culpabilidad sexual es el mecanismo por el cual la religiosidad afecta el deseo sexual en las mujeres. Como les contaba hace un momento, de niñas recibimos los preceptos sexuales, tanto positivos como negativos, y construimos una escala donde aparecen pautas de que se puede y que no se puede hacer.

Cuando vamos escuchando la historia de una persona, escuchamos relatos donde instituciones educativas religiosas, madres, padres, abuelas o tías, amigos y maestros dejaron frases como: “eso asqueroso que hacen los hombres”, “las chicas lindas y buenas no piensan en eso”  o “una buena esposa sabe aguantar”, denotan como la sexualidad era y puede ser transmitida como algo que hay que sostener o soportar por el bien de la pareja o el vinculo, y que cuando se puede disfrutar genera culpa o vergüenza.

Y otras vivencias en las cuales las mujeres que disfrutan libremente de su sexualidad se sienten como exigidas a ser sexuales todo el tiempo. Como si esa libertad lograda se convirtiera ahora en una exigencia más de un presente ya bastante plagado de presiones y vértigo permanente.

Así como podemos ver la influencia de lo social, lo vincular es altamente influyente cuando de disfunciones se trata. Un sistema vincular disfuncional no debiera ir nunca a la cama sin antes resolverlo por que expresar las dificultades en términos sexuales puede resultar muy nocivo para ambos a largo plazo.

Cuando tu compañero ya no te atrae física, emocional o psicológicamente; cuando hay sentimientos negativos de enojo, ira, resentimiento, u hostilidad; cuando falta confianza o sobran decepciones, peleas cercanas o lejanas que han dejado un daño irreparable, empiezan a circular esos pensamientos y sentimientos no en nuestras palabras sino en los actos; dosis de  desaprobación, distancia, indiferencia, comentarios negativos e hirientes.

Y si bien podemos ver muchas parejas que son inmunes a la hora del sexo frente a todas estas cuestiones y pueden cerrar la puerta y disfrutar de su sexualidad, en la gran mayoría que conocí, la discordia marital se cobra lo que se le debe a costa de la sexualidad de la pareja y de la de sus participantes, llevando muchas veces a uno o a ambos a un circuito en el que la disfunción sexual es la voz que habla.

Por eso siempre es mas productivo recibir a la pareja, por que independientemente del motivo de consulta ambos salen beneficiados de ese espacio.

Las entrevistas aportan un caudal de información que barre con muchas dudas y confusiones. Considerando que la comunicación es determinante para la expresión de las necesidades y preferencias sexuales y se vuelve decisiva para la satisfacción, la interacción y un mayor grado de entendimiento.

 

Lic, VIVIANA CARUSO

DOLOR DURANTE EL SEXO

Porque me duele cuando tengo relaciones

Una paciente dice: “no me siento bien porque me duele cuando tengo relaciones”. Esto es más frecuente de lo que se cree.

El trastorno de dolor genito – pélvico/penetración aparece como dificultades en la penetración durante las relaciones sexuales o como dolor vaginal, vulvovaginal o pélvico. También puede aparecer como ansiedad de sentir ese dolor antes, durante o como resultado de la penetración. Y/o tensión o contracción de los músculos del suelo pélvico durante el intento de penetración vaginal. O sea, dolor vaginal o vulvar durante la penetración, o miedo y ansiedad de que duela mucho y no poder conseguirlo o ponerse tan tensa que los músculos se contraen tanto que la entrada de la vagina se cierra y la penetración se dificulta o se hace imposible.

Todos estos miedos y dolores también pueden aparecer en situaciones no sexuales, por ejemplo en un control medico ginecológico o al momento de la inserción de un tampón en la vagina. Esta dificultad se torna de gran gravedad para parejas que quieren concebir un hijo y saber porque me duele cuando tengo relaciones tiene un valor mucho más significante.

Cuando se descartaron causas medicas y orgánicas y el diagnostico determina que las causas son psicológicas el tratamiento será una psicoterapia individual o de pareja, se realizarán abordajes cognitivo conductuales para trabajar las percepciones de situaciones eróticas y las vivencias de dolor o posible dolor y las ansiedades que esto despierta, si es necesario se indicarán terapias corporales con movimientos y ejercicios, actividades para el alivio del estrés y cambios en el estilo de vida, técnicas de relajación y masajes. Pueden indicarse ejercicios de Kegel (para fortalecer músculos de la pelvis). Tratamos de poner el énfasis siempre en educación e información adecuada junto a una terapia para saber porque me duele cuando tengo relaciones.

A veces podemos ver uno o varios factores predisponentes que hacen a una persona más vulnerable a una disfunción. Luego aquello que lleva a la precipitación o aparición del síntoma y que situaciones o circunstancias lo hacen mantenerse y persistir.

Insito con que, miedos, temores, inhibiciones, culpa, experiencias extrañas o dolorosas, disconformidad con nuestro cuerpo o una parte de el, vergüenza, desconocimiento, todas contribuyen al deterioro de la vida sexual por que casi siempre van acompañados de angustia, pena, sentimientos de perdida, tristeza, preocupación, desgano, y en poco o mucho tiempo, puede hacernos perder la confianza y deteriorar nuestra autoestima, en definitiva afectara significativamente nuestra calidad de vida.

No importa si tu nariz es un poco mas grande o tus piernas muy huesudas ni si tus pechos son demasiado grandes o demasiado chicos, siempre serán gigantes productores de placer, puedes jugar, divertirte, sentir, abrazar, acompañar, besar, lamer, explorar y gozar de hermosos espacios de intimidad contigo o con otros.

Recuerda que la salud sexual implica más que el buen funcionamiento del cuerpo y mantener un buen ritmo de deseo y orgasmos. La mejor salud sexual es aquella en la que ocurren encuentros ricos de respeto y confianza, apertura emocional y fluidez en la comunicación; y el compromiso de disfrutar y disfrutarse en todos los aspectos de la relación, reconociéndonos como seres con derecho a gozar y dándonos permiso para generar los momentos y espacios que nos lleven al placer.

 

Lic. VIVIANA CARUSO

DESEO – EXCITACIÓN Y CONSULTA SEXOLOGICA

Somos seres dotados de un cuerpo sensible, maravillosamente sensible en toda su extensión. Roces, caricias, besos, humedad, ritmo, intensidad, temperatura, es tanto lo que podemos percibir en cada centímetro de nuestro cuerpo, esa piel que se eriza puede transportarnos a tantas e inimaginables sensaciones,  que circunscribirlo a dos o tres zonas especificas es un reduccionismo amargo y penoso, detenernos o estancarnos contentándonos pobremente con experiencias poco intensas o deslucidas es como poco desaprovechar un capital enorme, y si no nos movemos en esa dirección quedara ahí inerte y callado.

Los orgasmos de las mujeres y de los varones no solo son genitales, por eso los invito a recorrerse, construirse, descubrirse, enfrentarse con fantasmas y temores, buscar información, preguntar, activar la imaginación y las fantasías y entregarse a la libertad para ejercer y sentir con plenitud.

Las mujeres podemos describir un encuentro como mágico en función del estado emocional y la cercanía del vinculo mas que en que hicimos en la cama o si tuvimos un orgasmo o no, y también podemos ver como la falta de información acerca de la anatomía y fisiología del sexo, el modo de encuentro con el otro y los mandatos y preceptos que condicionan el ejercicio pleno de nuestra sexualidad terminan haciendo estragos con nosotros y nuestra intimidad.

Muchas mujeres acuden a una consulta sexológica por muy variados motivos. Ellas consultan por sus preferencias, su deseo alterado en mas o en menos, por el orgasmo femenino o la falta de ellos, su imagen corporal y como las afecta en la cama, esas  ganas con otro pero no con su pareja, ese placer a solas que no pueden disfrutar con otros, esas fantasías que apenas pueden ser dichas en voz alta pero son las que mas excitan y tantos otros temas mas.

De todos modos, en relación al origen o etiología de las disfunciones sexuales hay premisas de las que podemos partir sin dudar. En la mayoría de los casos son multicausales, es decir que muchos factores contribuyeron a su formación y desarrollo. De aquí surge el hecho de adecuar el tratamiento a cada paciente en particular.

Se debe hacer por lo tanto un abordaje correcto y poder llegar a plantear un posible diagnostico que considere factores biológicos, enfermedades y uso de medicamentos, drogas y sustancias; factores psicológicos, sociales y vinculares. Los orgasmos de las mujeres y de los varones tienen una historia clínica personal. Abrimos espacio en la entrevista para toda la individualidad, la historia sexual, los mensajes positivos y negativos, fantasías y experiencias reales que influyen en la comodidad del sujeto para con su sexualidad, su educación, el devenir de sus relaciones y también influencias de la religión, la cultura y todo su entorno.

Desde que comenzó a estudiarse la respuesta sexual humana se ha descrito, estudiado y clasificado de varias maneras, hay por supuesto un vocabulario específico, algo técnicamente necesario para que los profesionales de todas las ciencias que la abordan puedan utilizar un idioma común. Ya lo vamos a repasar, pero para partir de algo que todas conocemos, podemos decir que: las mujeres a la hora del sexo podemos tener ganas o no. Si tenemos ganas, podemos excitarnos y tener sensaciones en algunas partes del cuerpo. Si nos excitamos mucho, podemos tener un orgasmo o no siendo el orgasmo de la mujer a veces un tema difícil de plantear. Y a veces, podemos vivir la penetración como algo molesto, doloroso o imposible de concretar sin posibilidad de alcanzar un orgasmo femenino.

Esto mismo en los manuales esta clasificado como:

  1. Trastorno del interés o excitación sexual femenino.
  2. Trastorno del orgasmo femenino.
  3. Trastorno de dolor genito – pélvico/penetración.

Que en otro articulo iremos desarrollando uno a uno yendo desde el deseo hasta el orgasmo femenino y aun mas allá.

 

Lic. VIVIANA CARUSO

EL DESEO Y LA CONSTRUCCION DE LA SEXUALIDAD

Podemos decir que el deseo es ese motor que se alimenta en lo nuevo, se acelera ante lo desconocido, y se entusiasma por capturar el misterio. Deseo que se mantiene vivo en esa marcha incesante y siempre renovada hacia algo más.

El juego vincular entre deseo, erotismo, sensualidad y sexualidad, siempre despierta curiosidad, ansiedad y fascinación. Son esas charlas y lecturas que nos deleitan, nos asombran y nos atraen. Y es que todos tenemos algo que decir y opinar. Una anécdota divertida o no tanto. Una duda. Un chiste o comentario en las reuniones.

Lo contemos o no, esos temas no son “lo que le pasa al vecino”, eso nos pasa a todos por que el sexo nos sucede a todos.

El formato y molde de nuestro deseo esta influenciado por los medios, la escuela, las revistas y las películas, la calle y los amigos, pero su origen esta enraizado mucho antes, en nuestra familia, aquellos con quienes crecimos, aquellos que nos amaron y en cómo nos amaron. Es con la familia y siendo niños donde aprendemos a amar y donde se sentaran las bases de nuestros amores de adulto.

En el consultorio vamos escuchando escena a escena el transcurrir de esa historia, como surgieron y se fueron nutriendo las experiencias que signan la vida de quien esta ante nosotros. Podemos ver pequeños trozos de como se fue construyendo una forma de ser, de pensar, de ejercer, de vivir y sentir el mundo de las emociones, el placer y la sexualidad.

Luego todo  el repertorio de experiencias vividas…. TODAS, desde la mas bella hasta la mas traumática, y las vivencias de los que influyeron en nosotros, sus mitos, creencias, falsas verdades, temores, dificultades que fueron superadas y otras que no, expectativas, y la forma de vivir el propio placer y la sexualidad,  impacta y determina el como y de que manera se concibió y se ejerce cada uno como un ser sexuado.

Desde ahí, desde temprano, fuimos creciendo y aprendiendo a sentir, a querer, a comunicarnos. Entonces, como sentimos y que tenemos permitido sentir? Que podemos decir y que debemos callar; podemos expresar nuestras emociones? a quien? nos enseñaron a sentir placer, a disfrutar? Podemos confiar en el otro y estar tranquilos? Nos esperaron? Nos descuidaron? Nos abandonaron? Nos mimaron? Ahí en nuestra familia y sus alrededores aprendimos qué es correcto y que no, que relación tenemos con nuestra imagen y nuestro cuerpo, quien ser y como no se debe ser, donde cuando y como expresarnos. Y el sexo, el placer, las fantasías? ¿Qué está bien y qué está mal?

Surge ese espacio entre lo que queremos y podemos, entre lo que deseamos y nos permitimos, esas ganas que quedan atascadas, ese me encantaría pero esta mal, ese me gusta pero como se lo voy a decir?, ese no me gusta pero no se lo puedo contar, el “que le contesto”? “que le digo”? “como hago”?, nos hace peregrinar lentamente de la euforia al enojo, del entusiasmo a la tristeza, de las ganas a la impotencia. A veces con todo eso, el consultorio desborda de palabras, emociones e interrogantes, duda, miedo, angustia, frustración, desconcierto, enojo, tristeza y tantas mas, aparecen justo ahí para poder trabajar eso “de lo que no se habla” “eso que nos desconcierta” “eso que no podemos manejar” eso que cuando no hay interferencias puede llevarnos a otro escalón, el de las palabras, emociones e interrogantes, pero que dejan alegría, bienestar, tranquilidad, seguridad, certezas y goce.

Hablar de caminos y claves es difícil con poco tiempo y espacio pero sin dudas la libertad para expresarse, la libertad que puede sentirse ante un compañero que nos otorgue con la tolerancia y el respeto que nuestra intimidad requiere, y la libertad de haber accedido al conocimiento y la información clara y precisa, forman el sendero por el cual podemos proyectarnos hacia el placer. Podemos desplegar nuestro mapa, esa forma única e irrepetible que somos y que hace que a todos nos gusten y nos exciten formas, ritmos, imágenes, posturas, gestos, caricias, palabras y silencios diferentes. Por eso ninguna pareja es igual en la intimidad, ni existe forma de ser buenos o malos amantes todo consiste en que le gusta a cada uno en lo mas profundo de su deseo. Explorar, descubrir y saber transmitir ese código, el propio y el de la pareja, es la parte dificultosa y divertida del camino.  La incertidumbre nos acompaña a lo largo de la vida y nos grita en todos los tonos y se tiñe de todos los colores interpelándonos a cada paso…. Le gustare? Me querrá? Podré? Así podemos llegar a ser un compendio de todos los tabúes, dudas y ansiedades, de todas las restricciones familiares y culturales que absorbimos, y que nos complicaran a la hora de sentirnos plenas y expresarnos en los aspectos mas desdibujados de la intimidad, entrega, satisfacción, y sensualidad.

No te pierdas en estadísticas y números fríos, cuantificar la sexualidad solo sirve para hacer comparaciones y ver si estamos a la altura de las circunstancias. Algo de lo más importante es cultivar el yo individual, por que para ser dos primero tenemos que ser uno y propiciar un buen estado físico, emocional y espiritual, ese un buen punto de partida. Una manera de lidiar con mitos y tabúes es tener información validada. Los que trabajamos ensexualidad sabemos que el conocimiento y la información son fundamentales para el desarrollo y el ejercicio placentero de la sexualidad, y que no solo debe ser atendida y entendida desde las dificultades o las disfunciones sino como esa área intima y placentera que puede ser expandida, enriquecida y que esta de principio al final de nuestra vidas en permanente descubrimiento.

Lic. VIVIANA CARUSO